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Cómo hacer Polenta

La polenta es un plato constante en casa. Tradicionalmente la comemos con lengua guisada y kraut (que solo lo hacemos para la cena de fin de año), y la polenta que sobra siempre la comemos en el desayuno sofrita con mantequilla hasta que quede tostadita y acompañada de queso. 

Hacer polenta es muy fácil. Se usa preferiblemente una paila, pero también se puede hace en una olla. El tamaño de la olla y la cantidad de ingredientes depende de la cantidad de polenta que se desea hacer, no sabría escribir las cantidades pues siempre lo hemos hecho al ojo. Se coloca agua a hervir con un poco de mantequilla y sal, cuando el agua está hirviendo se va añadiendo harina de maíz amarilla espolvoreándola al mismo tiempo que con un batidor de mano se va mezclando con el agua, hasta que se forme una mezcla lo suficientemente espesa para que sea difícil seguir mezclando con el batidor. No se añade más harina y se cambia a una paleta de madera o silicón y cada 2 minutos mas o menos se hacen movimientos envolventes y se "perfora" con la paleta, la mezcla con la cocción comienza a hervir y se va poniendo más espesa y se abren grandes burbujas que salpican todo. Esta es otra de esas cosas que se aprenden con la experiencia, así que vamos a tener que seguir haciendo polenta para que aprendas cuando está lista, pero cuando está lista se voltea la olla sobre un plato y la polenta cae, redonda. Se tapa con un paño. 
Cuando se utiliza una paila se va formando una costra que se pega a las paredes de la paila, y que se despega y come cuando se retira la polenta. 

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